El mundo de las emociones, ¿cómo acompañar a los peques en el proceso de identificarlas y canalizarlas?

“¡Es que no debes dejar pasar esas emociones negativas, debes enfocarte solo en las emociones positivas!”, escuchamos decir a una chica.

Eso nos hizo pensar…

¿Existen emociones positivas y negativas?

Pues en el imaginario popular, sí.

Mientras que la alegría, la diversión y la satisfacción se ven como emociones buenas, el enojo, la tristeza, el miedo se identifican como negativas.

Y nos preguntamos, ¿acaso el enojo o el miedo no cumplen también una función?

Emociones positivas y emociones negativas

Las emociones son respuestas ante algún estímulo externo.

Cada emoción tiene una función específica que hace que nos movilicemos y reaccionemos, por lo que las emociones son reacciones de supervivencia.

En resumen, no hay emociones buenas y mala. Hay emociones.

Como bien nos enseñó la película Intensamente, de Disney Pixar, cada una de las emociones cumple una función importante para nuestra regulación y es por ello que necesitamos, no solo conocerlas, sino también aceptarlas.

¿Qué función cumplen las emociones? Veamos las más comunes:

  • El miedo nos permite distinguir lo seguro de lo inseguro, siendo una emoción de supervivencia.
  •  El enojo nos alerta sobre cosas que nos disgustan o incomodan, enseñándonos sobre nuestros límites personales.
  •  La tristeza nos permite reflexionar, comprender y darnos tiempos y espacios para nosotros.
  • La alegría nos permite identificar cosas que nos gustan y hacen felices.

Todo esto nos hace cuestionarnos: si las emociones son tan importantes, ¿cómo podemos ayudar a nuestros peques a conocerlas y aceptarlas?

Las emociones en niños y niñas

Para los niños, es complicado identificar y gestionar sus emociones.

Pero seamos sinceros: ¿no lo es también para algunos adultos?

Lo cierto es que grandes y peques debemos conocer nuestras emociones.

Para niños es importantísimo porque les permite poner en palabras lo que sienten. Una vez que uno puede entender qué está sintiendo, será más fácil expresarlo a los demás.

Debemos criar a nuestros hijos en un ambiente en el que sepan que serán escuchados y, sobre todo, respetados. En la medida en que enseñemos sobre la base del respeto, la cooperación y la empatía, ellos reproducirán esas actitudes.

Un niño o niña capaz de reconocer sus emociones es capaz de:

  • Aumentar la tolerancia a la frustración.
  • Ser más reflexivo en su actuar.
  • Autoconocerse.
  • Ser más asertivo socialmente.
  • Mejorar las habilidades sociales.
  •  Disminuir los niveles de violencia.
  •  Ser más empático.

Ya sabemos lo importante que es trabajar el reconocimiento de emociones en los chicos, pero entonces, ¿cómo lo hacemos?

 

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Cómo ayudo a mi hijo a reconocer sus emociones

Estas recomendaciones te permitirán ayudar a tu hijo o hija a reconocer sus emociones:

  • Si tu peque está sintiendo alguna emoción, evita tildarle de “exagerado”. 
  • Permítele sentir la emoción y acompáñalo. No debemos ignorar sus emociones, ni prohibirles expresarlas.
  • Es importante ponerle nombre a las emociones. Evita hacer comentarios como “no seas malcriado”. Por el contrario, ponle nombre a lo que siente “veo que estás enojado”.
  • Cuando esté calmado pueden conversar respecto a lo que sintió: ¿cómo te sentiste? ¿Cómo estaba tu corazón? ¿Qué sentiste? Esto le ayudará a reconocer la emoción en términos emocionales y fisiológicos.
  • Enséñale a mantener la calma por medio de la respiración.
  • Ayúdalo a entender qué lo hizo sentir así, para que poco a poco puedan ir identificando qué tipo de situaciones desencadenan cuáles emociones.
  • Valida la emoción: “sí, entiendo que te hayas enojado porque se te cayó tu helado, yo también me habría sentido enojada”.

La importancia de validar las emociones

La validación de las emociones es un aspecto crucial para un desarrollo emocional sano.

¿Te has preguntado cuál es la importancia de hacerlo?

  • Validar las emociones le permite a los peques reconocer cómo se sienten ante determinadas situaciones.
  • Fomenta una sana expresión emocional y aumenta el autoestima.
  • Los enseña a ser empáticos respecto a los sentimientos y emociones de los demás.

Otro pilar fundamental en el mundo emocional es la empatía, la cual podemos fomentar haciendo preguntas como: “¿cómo crees que se sintió tu amigo cuando le quitaste su galleta? ¿Te hubiese gustado que él te hiciera eso a ti? ¿Cómo te habrías sentido tú?”.

7 actividades para canalizar las emociones

  • ¿Cómo se ve la emoción? Utilizando cartulinas, colores, plumones y tijeras, podemos personificar cada una de las emociones junto a nuestros peques. Pueden ser una mancha, un monstruo, figuras geométricas o ¡lo que ellos quieran!. De esa manera personificarán y elegirán un color para cada emoción. Cuando queramos conversar sobre las emociones, podemos acudir a nuestra cajita emocional.
  • Rincón emocional: podemos crear un espacio de la casa que sea seguro (que no tenga bordes de mesas ni objetos peligrosos), puede ser algo sencillo como un cojín cómodo o una mantita suave. Podemos acudir a ese espacio cuando queramos alcanzar la calma, y podemos llevarnos nuestra cajita emocional.
  • ¿Conoces nuestros talleres de “Historias”? Estos talleres pueden ayudarte a canalizar las emociones. Los peques, mediante la creación de historias, pueden expresar sus emociones. Por ejemplo:
    • Con el taller de teatrinos podemos inventar historias para nuestros personajes de emociones que creamos en la primera actividad.
    • Podemos crear marionetas que representen a cada una de las emociones e inventar historias en las cuales le enseñemos a los niños cómo se siente cada emoción, cómo podemos reaccionar ante ella.
    • Con los libros artesanales podemos crear un diario de emociones en el cual los chicos más grandes puedan escribir cómo se sintieron ante alguna situación en específico, cómo lo manejaron y sus reflexiones. Esta actividad los ayudará a conocerse mejor.
    • Los susurradores son una excelente herramienta para llegar nuevamente a la calma luego de una situación emocionalmente compleja.
    • Con el Leporello podemos ejemplificar cómo transcurre una emoción en nosotros por medio de dibujos: cómo la sentimos en el cuerpo, cómo la identificamos, cómo se llama y cómo la canalizamos.

En general, una vez que los niños son capaces de reconocer sus emociones, se les hará más sencillo canalizarlas.

Ya hemos hablado sobre cómo canalizar el enojo, pero claramente no es la única emoción que sentimos. 

Es importante que no le prohibamos a nuestros hijos expresar las emociones. Por el contrario, el trabajo está en enseñarles a expresarlas de una manera sana y empática con el otro. 

Las personas que son capaces de reconocer sus emociones de manera oportuna, suelen tener una noción más segura con respecto a lo que les hace sentir las decisiones que toman. El hecho de poder reconocer las emociones en los demás y ser empáticos, suelen tener una mejor adaptación social. 

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